Para los más familiarizados con temas de Tecnologías de la Información (TI), el concepto “cloud computing” (computación en nube) no es ningún misterio; sin embargo, es una realidad que, dada su promesa tecnológica, está ganando momentum en el ambiente global y América Latina no es la excepción.
De hecho, las proyecciones de los analistas en tecnología con respecto a la inversión a nivel mundial de estos servicios es que será cinco veces más rápida que la inversión en otras áreas de TI.
Si recordamos un poco su origen, este concepto fue acuñado por George Gilder en un artículo publicado en la revista Wired en el 2006 y, al día de hoy, el mundo depende cada vez más de esta posibilidad que se abrió para empresas, instituciones y gobiernos.
Para Gartner, una de las empresas de análisis y consultoría de mayor prestigio en la industria de TI a nivel mundial, “cloud computing” está conformada por una infraestructura abierta, flexible, prediseñada y estandarizada, virtual, altamente automatizada, segura y confiable.
En otros términos: la computación en nube representa la posibilidad de hacer lo que una entidad necesite y desee en el campo de la informática sin fronteras, ni limitaciones físicas. Esta “nube” brinda la posibilidad de utilizar lo que el usuario dentro de una organización necesite sin contar con todo el conocimiento o experiencia sobre la herramienta que use ni tener que invertir adquiriendo infraestructura.
Beneficios tangibles y transparentes
Ahora bien, ¿para qué se utiliza “cloud computing’? la respuesta está vinculada al hecho de que tanto el sector público como el privado enfrentan varios desafíos a diario: por un lado, el volumen de datos y aplicaciones que manejan les exige expandir y ajustar sus recursos de almacenamiento de datos a velocidades impensadas.
Al mismo tiempo, el equipo de soporte de TI de las organizaciones sigue trabajando con compartimentos herméticos como resultado de la contratación o adquisición de distintos programas y recursos de varios proveedores a lo largo de su historia, desacelerando, en algunos casos, el proceso de crecimiento.
En este sentido y para ayudar a mejorar la eficiencia, entre los beneficios más difundidos del uso de “cloud computing” se encuentra el ahorro en costos ya que los usuarios, especialmente empresariales, generalmente pagan por horas de procesamiento y aplicaciones, sin tener que instalar nuevos centros de datos. Así, básicamente “alquilan” el espacio de cómputo en nube para ejecutar procesos y obtener los resultados esperados en términos de acciones.
Sin embargo, no todo es color rosado. La prueba de fuego que “cloud computing” también debe superar es que las empresas la adopten con la confianza suficiente para seguir ese camino casi a ojos cerrados. En este momento, los grandes nombres de esta liga ya sea porque proveen estos servicios y los implementan en sus empresas son HP, IBM, Microsoft, Symantec, Google y Amazon, aunque la lista sigue.
Varios modelos guían la adopción
Varias empresas, desde diferentes posiciones, ya han apostado por esta propuesta. Uno de los ejemplos exitosos más conocidos es Amazon3C2 (http://aws.amazon.com/ec2/), un servicio Web que la compañía ofrece y que permite ajustar el tamaño de la capacidad de cómputo en la nube, con lo cual los desarrolladores escalan el cómputo en Web de manera más sencilla. Con esto, ellos prácticamente pueden “armar” una nube virtual privada en la nube publica de Amazon.
Otro caso más reciente es el anuncio realizado por IBM, quien según Information Week, ha puesto una huella empresarial única sobre su propia oferta, la cual es llamada Smart Business Development & Test, sobre la nube de IBM. En este modelo, los clientes que quieren entrar al ambiente de nube de IBM tienen que ser aprobados y firmar un contrato antes de tener acceso.
Cada proveedor o cliente está buscando lo que más razonable para su modelo de negocio. Lo que para algunos clientes podría ser un problema, para otros será algo atractivo, en especial los departamentos de TI de las empresas que son cautelosos en poner sus datos corporativos y códigos con terceras partes. IBM describe sus servicios de nube como tener un control y seguridad de “grado empresarial”.
Así las cosas; aunque algunos optimistas ya hablan de la “era de cloud computing”, otros más cautelosos como la consultora IDC, entiende que la computación en nube todavía está en proceso de maduración y requiere que los centros de almacenamiento de datos evolucionen aún más. Pero sin duda, la necesidad de contar con costos más bajos y con más flexibilidad, impulsará la aceleración para adoptar nuevas tecnologías. Para el caso concreto de América Latina, se prevé que los servicios de “cloud computing” crezcan tres veces más en los próximos cinco años (IDC. Enero 2010).
¿Ayudará la versatilidad y autonomía de la nueva generación de líderes (generación Y) a impulsar más a operar “en nube”? Al parecer es solo cuestión de tiempo.
