Hubiera preferido postear sobre la utilidad de Twitter bajo otras circunstancias, pero la madre naturaleza ha definido las reglas del juego para escribir estas líneas. En ellas intentaré describir los aciertos y desaciertos que tuvo esta red social como plataforma de microblogging y medio de comunicación cuando la incertidumbre, el miedo, la falta de conectividad, la desinformación y el caos de apoderaron de Chile como consecuencia del Terremoto y Tsunami del pasado 27-F.
El acierto: durante las primeras 72 horas post Terremoto Twitter actuó como una avezada agencia de noticias desplegada en terreno y permitió que quienes no disponían de acceso a telefonía celular y canales de TV pudieran informarse acerca de la magnitud del desastre que dejó cerca de 2 millones de damnificados. Twitter informaba y actualizaba con rapidez; Twitter acompañaba y guiaba cuando no había una voz oficial; Twitter competía con los portales noticiosos y enjuiciaba el tono sensacionalista que algunos medios de comunicación tradicionales utilizaban en la cobertura.
Twitter, en resumen, logró convertirse en esas primeras horas en un medio de comunicación alternativo y a la vez competitivo hasta que se vio desbordado asimismo porque no pudo garantizar “el origen de sus fuentes” y simplemente comenzó a desinformar.
Pero Twitter supo reinventarse en las horas siguientes y ahí está su mayor acierto, pues tuvo un destacado protagonismo como red social solidaria contribuyendo en forma significativa a recaudar recursos económicos durante la Teletón Chile Ayuda a Chile. Twitter entendió el desafío que tenía y se exigió en forma inteligente logrando convocar a personalidades destacadas con roles específicos que, desde sus PCs, lograban multiplicar no sólo los usuarios que ingresaban a esta red social, sino los recursos que se destinarían para la reconstrucción de Chile a través de acciones creativas como remates de objetos con amplia difusión y tácticas motivacionales. Mientras esto ocurría, Facebook no tenía una carta que jugar y miraba con pasividad los aciertos de Twitter.
Los números son precisos: antes del terremoto del 27 de febrero, existían 108.733 cuentas en Twitter. Después del megasismo, la cifra se había disparado a 206.197 usuarios con menos de 10 seguidores (que grafican que se trata de cuentas nuevas) de las cuales 136.693 tenían menos de 5 followers, lo que representa un crecimiento de un 190%.
Las cifras fueron entregadas por un estudio desarrollado por la empresa de innovación tecnológica Simplycit, que consignó que de estas nuevas cuentas, 69.264 (33.61%) fueron creadas en la semana que siguió al terremoto, y 136.903 (66.39%) a las dos semanas. La investigación analizó también más de un millón 200 mil datos durante las últimas dos semanas, dando cuenta de la cantidad de “tweets” (o mensajes cortos de cada usuario) que se escribieron en el último tiempo, los que en gran número tuvieron directa relación con el terremoto del 27 de febrero.
El desacierto: hay uno que merece análisis. El primero de ellos ya se menciona antes y tiene relación con la pretensión de los usuarios de Twitter de buscar convertirlo en un medio de comunicación fidedigno y creíble, cuando no se está en condiciones de certificar la veracidad de la información que circula y ésta es retwitteada indiscriminadamente por los cientos de miles de usuarios.
Y como resultado de esto, Twitter logró emular en su justa escala el fenómeno causado por la novela ficción de Wells “la Guerra de los mundos”, pero claramente en su versión 2.0. En otras palabras, pasadas las primeras 72 horas del terremoto, Twitter perdió la brújula como medio de comunicación y fue víctima del mismo caos que se apoderó de las zonas afectadas. El problema de esto es la desinformación que generó, porque al mismo tiempo que los periodistas son usuarios de Twitter, también se dejaron pautear por esta red social que claramente estaba sesgada por la incertidumbre, el miedo, la falta de conectividad y la desinformación generalizada.
